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14-ago.- sábado de la 19.ª semana del T. O.

El corazón humano es atraído por la belleza de Dios ...; y, en efecto, si se pierde en medio de la ‘selva oscura’ del mal y del pecado corre el riesgo de no encontrarla

Qué hermoso amanecer, el que nos regalas en este fin de semana que ilumina nuestro día, porque hoy honramos a nuestra madre santísima en su asunción al reino de los cielos. Por eso en este día, la honramos como madre de la ternura y del amor. Te damos gracias por ser vuestra madre y madre de Dios.

Madre, eres llena de gracia, porque tu vida es para nosotros puerta de amor y de obediencia; tu maternidad nos devuelve la dignidad de hijos queridos. Tú has sido llevada al cielo en cuerpo y alma, para participar en el triunfo definitivo sobre la muerte de tu Hijo amado. A ti Madre, el Padre celestial te premió porque en la tierra serviste humildemente a sus planes como la primera de los que creen. Danos tu actitud de confiada apertura a su voluntad y ayúdanos para que venzamos en nosotros al mal y a la muerte, y nos guíes por caminos de amor y de servicio. Concédenos, Celestial Princesa, tu humildad y sencillez, tu obediencia y confianza, tu compañía y auxilio para que siempre cumplamos la voluntad del Padre celestial. María, Madre del amor y la ternura, ruega por nosotros.

Gracias, Señor, por darnos el regalo más hermoso en el Corazón de tu Santísima Madre. Acompáñanos y guíanos por el camino del bien y que podamos exclamar como ella:

«HÁGASE EN MI SEGÚN TU PALABRA».

Feliz y bendecido fin de semana.

PALABRA DEL PAPA

Dice el Papa León XIV:

“El corazón humano es atraído por la belleza de Dios y no es feliz hasta que no la encuentra; y, en efecto, si se pierde en medio de la ‘selva oscura’ del mal y del pecado corre el riesgo de no encontrarla”, advirtió.

Sin embargo, subrayó que “ahí está la gracia”: “Dios ha salido a nuestro encuentro, ha asumido nuestra carne, hecha de tierra, y la ha llevado consigo, simbólicamente decimos ‘al cielo’, es decir, con Dios”.

“Es el misterio de Jesucristo, encarnado, muerto y resucitado para nuestra salvación; e inseparable de Él está también el misterio de María, la mujer de la cual el Hijo de Dios ha tomado la carne, y de la Iglesia, cuerpo místico de Cristo”. (15-agosto-2025)

ORACIÓN A LA ASUNCIÓN

Alégrate y gózate, Hija de Jerusalén

mira a tu Rey que viene a ti, humilde, a darte tu parte en su victoria.

Eres la primera de los redimidos

porque fuiste la adelantada de la fe.

Hoy, tu Hijo, te viene a buscar, Virgen y Madre: “Ven amada mía”,

te pondré sobre mi trono, prendado está el Rey de tu belleza.

Te quiero junto a mí para consumar mi obra salvadora, ya tienes preparada tu “casa” donde voy a celebrar las Bodas del Cordero:

• Templo del Espíritu Santo

• Arca de la nueva alianza

• Horno de barro, con pan a punto de mil sabores.

Mujer vestida de sol, tu das a luz al Salvador que empuja hacia el nuevo nacimiento.

Dichosa tú que has creído, porque lo que se te ha dicho de parte del Señor, en ti ya se ha cumplido.

María Asunta, signo de esperanza y de consuelo, de humanidad nueva y redimida, danos de tu Hijo

ser como tú llena del Espíritu Santo,

para ser fieles a la Palabra que nos llama a ser, también como tú, sacramentos del Reino.

Hoy, tu sí, María, tu fiat, se encuentra con el sí de Dios

a su criatura en la realización de su alianza, en el abrazo de un solo sí.

Amén.

La Madre de Jesús [...] es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegará a su plenitud en el siglo futuro
ORACIÓN

«La Madre de Jesús, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegará a su plenitud en el siglo futuro. También en este mundo, hasta que llegue el día del Señor, brilla ante el Pueblo de Dios en marcha, como señal de esperanza cierta y de consuelo». Amén (Constitución sobre la Iglesia. n. 68).

REFLEXIÓN

Hoy celebramos los cristianos la fiesta de la Virgen, nuestra Madre, que va al cielo, en cuerpo y alma. Veamos estos tres aspectos. La fiesta de la madre. Su llegada al cielo. En cuerpo y alma.

1.- La fiesta de la madre. Madre y fiesta son dos palabras que siempre deben ir unidas. ¿Acaso puede haber fiesta sin estar la madre? Las bodas de Caná son en el evangelio de Juan el símbolo de la alegría y de la fiesta. ¿Y qué nos dice el evangelio? Allí estaba María, la madre de Jesús. La madre era una de la fiesta. La madre es la fiesta de la vida. Cuando los comerciantes ponen “el día de la madre” no nos consultan a los hijos. Para los hijos la madre no ocupa un día del año sino todos los días. Todo lo que decimos de la madre de la tierra lo afirmamos con más fuerza todavía de la madre del cielo. Jesús, que como Dios nunca había tenido esa experiencia tan maravillosa, antes de morir, nos dejó a su propia madre por madre nuestra para que en este mundo ya no hubiera ninguna persona huérfana.

2.- Y la llevó con Él al cielo. ¿Qué significa el cielo? Dice la Biblia que allí ya no habrá ningún sufrimiento. “Enjugará las lágrimas de los ojos, y no habrá llanto, ni dolor, ni muerte” (Ap. 21,5). La madre del cielo ya no puede sufrir. Bastante ha sufrido durante la vida. Es verdad que todos en esta vida estamos en un valle de lágrimas. Pero las madres tienen un sufrimiento añadido y que viene expresado en esa imagen de la 1ª lectura: Ahí aparece una mujer embarazada, a punto de dar a luz, que grita con dolores de parto. ¿Acaso grita por el sufrimiento físico? No. Es por lo que ve: un enorme dragón que se va a tragar al niño apenas va a nacer. El dolor de la madre es el sufrimiento por el hijo. Y yo diría que es el dolor del “presentimiento”. María sabía que una espada le iba a traspasar el alma… y vivió toda la vida con el alma en vilo. Como las madres de ahora. Con el alma en vilo en cada fin de semana. Cuando se van los hijos por las noches y ellas se quedan en casa, se preguntan: ¿Vendrá mi hijo a casa o se quedará en la cuneta de alguna carretera? ¿Me lo traerán vivo o me lo traerán muerto? Es la espada del presentimiento.  Pienso que las madres, por aquello que han tenido en la vida un sufrimiento añadido, también tendrán con María, la Madre de Jesús, un cielo añadido, un lugar muy cerca de María compartiendo sus propias experiencias.

3.– Y la llevó en cuerpo y alma. Debido a la filosofía de Platón…donde lo importante es el alma y lo que debemos hacer es liberarla del cuerpo que es como una cárcel… los cristianos hemos pensado también en estos términos. Santa Teresa habla de esta vida como “una mala noche en una mala posada”. Y, naturalmente, la mala posada es el cuerpo, que es como una cárcel del alma.  Pero la filosofía bíblica que conecta con la sensibilidad del hombre actual es que cuerpo y alma van juntos y no se pueden separar. Si el hombre es cuerpo y alma no puede haber felicidad completa con el alma sola. Sería una felicidad de “almas cándidas” … La Asunción de la Virgen nos dice que ella es feliz porque está en el cielo en cuerpo y alma. Y ella es modelo y primicia para todos nosotros. Lo que le ha sucedido a ella nos sucederá a nosotros.  Entonces, en el cielo, nos podremos ver, nos podremos comunicar, nos podremos abrazar…Y, por supuesto, en el cielo veremos a la Virgen, la oiremos, le abrazaremos.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.